domingo, 7 de noviembre de 2010

¿DONDE EMPIEZA EL ÉXITO? I


El éxito empieza cuando decidimos cambiar nuestra forma de pensar. Cambiar nuestros hábitos de pensamientos negativos por otros de pensamientos positivos. Esta forma de actuar sólo se puede adquirir por medio de la conciencia. En realidad somos lo que pensamos y tenemos el poder de pensar lo que realmente queremos, podemos a base de entrenamiento y perseverancia, apartar nuestra mente de las cosas que no queremos y centrarla en las cosas que queremos. Ésto quiere decir que podemos actuar con una actitud mental positiva y atraer riqueza y bienestar o por el contrario actuar con actitud mental negativa y atraer la pobreza y el fracaso personal.

Un buen ejemplo de como un hombre actuó con una actitud positiva y se elevó a pesar de los obstáculos y muchas dificultades, es la historia de S.B. Fuller.

"Somos pobres... no por culpa de Dios." S.B. Fuller era uno de los siete hijos de un aparcero negro de Luisiana. Empezó a trabajar a la edad de cinco años. A los nueve ya arreaba mulos. Eso no tenia nada a de insólito: los hijos de casi todos los aparceros empezaban a trabajar a edad muy temprana. Aquellas familias aceptaban la pobreza como su destino y no pedían más.
El joven Fuller era distinto a sus compañeros en un sentido: tenía una madre extraordinaria, una mujer que se negaba a aceptar esta precaria existencia para sus hijos, pese a que ella no había conocido otra forma de vida. Sabía que algo fallaba por el hecho de que su familia apenas pudiera subsistir en un mundo de gozo y abundancia. Y solía hablar a su hijo acerca de sus sueños.
"No tendríamos que ser pobres, S. B. -solía decir-. y que nunca te oiga yo decir que somos pobres por voluntad de dios. Somos pobres... no por culpa de Dios. Somos pobres porque tu padre jamás tubo el deseo de ser otra cosa."
Nadie había tenido el deseo de ser rico. Esta idea idea quedó grabada tan profundamente en la mente de Fuller, que cambió toda su vida. Empezó a querer ser rico. Centraba la mente en las cosas que quería y las apartaba de las cosas que no quería, y así adquirió un ardiente deseo de hacerse rico. llegó a la conclusión de que el medio más rápido de ganar dinero consistía en vender algo. eligió el jabón. se pasó doce años vendiendo de puerta en puerta. un día averiguó que la empresa que le proporcionaba el género iba a ser subastada. El precio de venta de la empresa era 150.000 $. En doce años de venta y de ahorro había logrado reunir 25.000 $. se llegó al acuerdo de que depositaria los 25.000 $ y obtendría los 125.000 restantes en un plazo de diez días. En el contrato figuraba una clausula según la cual perdería el depósito en caso de que no reuniera el dinero.
En el transcurso de sus doce años como vendedor de jabón había ganado el respeto y la admiración de muchos de sus comerciantes. Ahora acudió a ellos. Obtuvo dinero también de algunos amigos personales y de compañías de prestamos y grupos de inversión. La víspera del décimo día había logrado reunir 115.000 $ . Le faltaban 10.000.

Continua en la próxima entrada.

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