
Solo el necio necesita de sus propias experiencias, mientras que el que tiene vocación de sabio, el verdaderamente inteligente, sabe aprovechar la experiencias y la sabiduría de los demás. Así podemos entender la importancia que tiene para el verdadero éxito la sencillez y el reconocimiento de las propias limitaciones. La manera más rápida de evitarse problemas y frustraciones es progresar, no solo aprovechando las propias experiencias, si no, sobretodo, sabiendo aprovechar las experiencias que tantos esfuerzos y sinsabores costaron a otros. las personas deben ser inteligentes y a la vez humildes para progresar sin límites. Se debe aceptar la compañía y la ayuda de los que saben más que nosotros, de los que pueden enriquecernos con su experiencia y evitarnos gastar tiempo inútilmente. Acertadamente decía Ariosto que podía considerarse feliz aquel que aprendía a ser prudente a expensas de los demás. En la misma linea de pensamiento, es posible afirmar que puede considerarse dichoso y con suerte aquel que llena de sabiduría y experiencia para el éxito a expensas de los demás. Sin embargo, es importante hacer el resto del camino en solitario, calzando - a veces- las incómodas sandalias de nuestras propias experiencias y las enseñanzas que nos deparen tanto los éxitos como el frío y sereno análisis de nuestros fracasos. La verdadera sabiduría no nos viene dada, dice "Marcel Proust", sino que debemos descubrirla por nosotros mismos después de un viaje que nadie puede ahorrarnos.
El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores, la larga experiencia descargada gota a gota en milenios. J. ortega y Gasset.
Fuente: Conseguir el éxito.
(bernabé Tierno)
(bernabé Tierno)
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