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viernes, 20 de mayo de 2011

PENSAMIENTOS ANTICRISIS


La psicóloga María Jesús Álava, autora de "La inutilidad del sufrimiento", considera que "lo que sentimos-tristeza o alegría, esperanza o desilusión, etc.- depende en gran medida de lo que pensamos, no de lo que nos está pasando".
En la mayoría de los casos, no podemos cambiar las circunstancias externas, pero sí que está en nuestra mano adoptar una visión positiva colocando, tal y como dice la terapeuta, "el cerebro a nuestro favor".
  • BALANCE POSITIVO. En situaciones de crisis, es muy importante apoyarnos en los aspectos que más nos reconforten: "Por suerte, cuento con el apoyo de mi familia", "por suerte,tenemos buena salud", "por suerte, tengo muchos años de experiencia en este campo", etc.
  • ENERGÍA POSITIVA. Uno de los aspectos más ventajosos que tienen las crisis es que nos obligan a hacer borrón y cuenta nueva. Es, por tanto, el momento más adecuado para corregir nuestra trayectoria. Incluso, el suceso más triste puede hacernos abrir los ojos y darnos la fuerza que necesitamos para dar un giro de 180º a nuestra vida.
  • ACEPTACIÓN POSITIVA. Si te cuesta ver la botella medio llena, sigue el consejo del filósofo Gerardo Schmedling: "Ante el sufrimiento, el miedo, la tristeza o la angustia, hazte una simple pregunta: "¿Que es lo que no estoy aceptando?". La respuesta te hará comprender que la limitación que origina todas esas reacciones está en tu propia mente y no en ninguna otra parte". Alex Rovira en su libro "La buena crisis" asegura que lo que " negamos nos somete, pero lo que aceptamos nos transforma"

sábado, 12 de febrero de 2011

PIENSA BIEN...



Piensa bien y acertarás.
Hacer lecturas positivas, ayuda a ver la vida sin tantos resentimientos. No se trata de disfrazar la realidad, sino de interpretarla buscando las buenas intenciones que puede haber detrás de cualquier gesto. Este cuento, recogido por Álex Rovira en su libro "La buena crisis", lo ejemplifica muy bien.
"Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un aeropuerto y dispuesta a hacer la espera algo más placentera decidió compararse un libro y un paquete de galletas. Se sentó cómodamente y se puso a leer. Al lado de su asiento, donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió su revista y se puso también a leer. Cuando ella cogió su primera galleta, el hombre también cogió una. "¡Que cara dura!", pesó. Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Su enfado iba en aumento, pero decidió no decir ni hacer nada para no montar un espectáculo. Cuando sólo quedaba una galleta, pensó: "¿Y ahora que piensa hacer éste?". El señor cogió la galleta, la partió en dos y le ofreció una de las mitades. Enfadada cogió sus cosas y salió disparada a su puerta de embarque. Ya en el asiento del avión, abrió su bolso y, con gran sorpresa, descubrió su paquete de galletas intacto en el interior"
¡Se sintió tan mal!
No comprendía como se había podido equivocar... había olvidado que guardó su paquete de galletas en su bolso.